martes, 22 de noviembre de 2011

ELOGIO DE LA ARCILLA



Nos creíamos indestructibles



y en esa certeza



errada



erosionamos la piedra



a pico y pala



no èramos màrmol



y dolieron las heridas



pero la arcilla espera



húmeda



con la certeza



de que somos



buenos alfareros



construyendo desde los errores



estatuas imperfectas



de barro y agua



más frágiles quizás



pero con una cualidad



de la que el mármol carece:



el golpe del pico



puede en ellas siempre



ser reparado.